Qué más da si decido quedarme a vivir en tus ojos, y qué más da que ni tan si quiera mires ya los mios, soy libre, libre para elegir y te elijo a ti cada día.
Déjame fumarme los recuerdos poco a poco, con una botella de tu licor y amanecer con resaca de ti.
Qué más da si tus manos ya no miden mi piel, déjame que construya en mis sueños ese momento hilarante de deseo
Déjame ser sin ti, pero contigo, allí, en la distancia, donde siempre estuviste a pesar de sentir tu aliento cerca de mi.
Qué más da aquellos dibujos de sonrisas que nuestros labios solían pintar, esos silencios de mirarnos y que hablaran nuestras ganas.
Déjame vivirlo otra vez, en mis sueños, en mi realidad