No estás, y la cama, desnuda, me mira
preguntándome por tu cuerpo.
Callo, y en silencio la acaricio para calmar su
angustia.
Ahogo, cada lágrima de mi almohada en el
alcohol de tus palabras.
Calmo, cada grito de cada estancia de mi
cuerpo, que ahora vacío de tí solloza tu ausencia.
Ya ves, amor, desde que te fuiste,
NO SOLO YO TE ECHO DE MENOS
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